Dígame, señor psiquiatra.., no son paranoias, ¿no?
El ordenador en mi casa se ha fastidiado. No es nada raro, ocurre cada dos meses, más o menos.., sospecho que en el servicio técnico nos empiezan a coger hasta cariño. A ver si ese cariño sirve un día de estos para no tener que esperar quince minutos al teléfono acordándote de la madre de aquél que eligiese el hilo musical.., ¿por qué la música de espera será tan coñazo?.
Tras 24 horas de extrema agitación, tenemos el ordenador resuelto, tiempo récord. Un par de llamadas (o dieciséis) por aquí y por allá, y consigues a alguien que solucione tus problemas rápido.
Andaba yo pasando nuestros archivos, guardados en la memoria externa (por las seguras pérdidas de información durante la reparación) a las distintas sesiones. Carpeta por carpeta. "Esto es de mi madre; a su escritorio; esto otro tiene que estar en la carpeta "Mis imágenes", dentro de "mis documentos", dentro de la sesión de mi padre"... y de repente me encuentro con que ALGUIEN (para más precisión, alguien de mi familia, y para más precisión aún, mi hermano) ha andado leyendo mis conversaciones de MSN y ha guardadoalguna de las más "comprometidas"en la sesión de mi madre, junto con alguna grabación de voz que, supuestamente, no deberían escuchar en casita. Además, en "mis favoritos", está mi blog, cómo no...
No me sorprende demasiado, claro. Ya sabía que me espiaban desde hacía mucho tiempo.., hace siglos que no envío emails desde casa, ni uso mi correo electrónico "privado" desde aquí; cualquier archivo privado lo guardo en un lugar a prueba de espionaje (que no tardarán en descubrir, teniendo en cuenta que leen esto), y tomo bastantes precauciones. Y vosotros pensaréis.., ¿qué tiene que ocultar una tía que acaba de cumplir los 16 años?. Y respondéréis que bastante, recordando vuestra propia juventud.. En mi caso, no tengo demasiado que ocultar, no. Pero me fastidia que me cotilleen, y por ello tomé la decisión de mantener todas mis cosas, a partir de ahora, alejadas de indiscreciones. Supongo que ya se habrán dado cuenta, pues en mi casa no somos grandes mentirosos.., ¡y mira que lo intentamos!.
Por ejemplo, cuando le dije a mi madre que sabía que leía mi blog, arrugó el entrecejo, y me dijo "¿Qué blog?". Le faltó añadir que qué era un blog, desde dónde se conecta uno a Internet y que si tenemos ordenador para acabar de rematar la mentira. Un simple "no" hubiera colado.., sin embargo, teniendo en cuenta que 11 meses atrás se lo había leido ENTERO (poniendo como excusa otra mentirijilla que no se creería un niño de 5 años), difícilmente podía negar que conocía su existencia.
Otro tanto con mi hermano. Cuando se estropeó el otro ordenador (hace un mes y medio, quizá), dijo que tendría que borrar la carpeta donde guardaba mis cosas. Y vaya si lo hizo.., mentir, digo, vaya si mintió, por que la carpeta apareció, días más tarde, escondida con el nombre "Pillada" (muy discreto el nombre) en la carpeta "Cursorss", dentro de las carpetas de Windows, creo.
Llegará un día, dentro de unos años, en los que algún psiquiatra me intente convencer de que la CIA no me sigue, que a la CIA se la pela mi vida. Pero yo no le creeré. ¿Motivo...?. Tengo DIECISÉIS AÑOS y no puedo usar el ordenador por que CUALQUIER COSA QUE HAGA EN ÉL pasará luego por revisión de mi familia (hay que tener valor y tiempo libre.. se leyeron enteras mis conversaciones de MSN de los últimos DOCE MESES!!).
Y si eso fuera todo.., por que no, claro, no es suficiente. El otro día fui a buscar un CD a mi cuarto, que, como siempre, tiene información "privada". ¡¡Sooorpreeeeesaaaaa!!. ¿A que no adivináis donde estaba? Yo tampoco. Desapareció. ¿Quizá algún familiar cotilla...? No, hombre, no. Lo habré perdido.
Una semana después, fui a buscar un libro de Scott Cunningham, guardado en un disket de esos que no sirven de nada. Revisé todos mis diskets, y.. ¡sooorpreeeesaaaa!. ¿A que no adivináis dónde estaba el libro? Yo tampoco. Desapareció. Las malas lenguas (las mías) sugieren que quizá algún familiar cotilla lo cogió prestado por equivocación.., igual que por equivocación borró documentos de mis otros diskets. "¡No, hombre, no!", grita desde algún rincón ese ser positivo y maravilloso que vive como okupa en mi cerebro. "Te habrás levantado sonámbula, habrás encendido el ordenador y habrás borrado todos los documentos de tus10 diskets, y habrás perdido alguno por el cansancio..."
Los servicios de inteligencia estadounidenses no saben los pedazo de espías que se esconden en mi casa, palabra. Deberían venir a hacerles una prueba. Y contratarlos. Y tenerlos muy ocupados, a ver si así dejan de toquetear mis cosas...






dada dijo
Bueno, puedes guardar las carpetas en su versión "oculta" aunque esto es fácil de descubrir.
Si persisten en la violación de tu intimidad, te puedes poner más chunga y utilizar algún programa criptográfico para cifrar tus archivos.
Puedes encontrar algunos aquí:
http://www.abcdatos.com/programas/seguridad/criptografia.html
Eso debería ser suficiente salvo en el caso de que tus familiares sean realmente espías con recursos.
18 Septiembre 2007 | 07:40 AM